Lectorsillos

jueves, 25 de noviembre de 2010

La presencia del veneno aniquilandote lenta e indoloramente, para cuando te hayas despertado ya no serás la misma persona. No despertará tu cuerpo jamás, no reaccionará ante el más mínimo estímulo que pretendas. Sino, reaccionará tu alma, saldrá de tu cuerpo casi inevitablemente, y buscarás explicaciones donde no las hay, simplemente es eso; un alma saliendo de un frío cuerpo que deja marcas de la cobardía. El alma necesita renovarse, buscará ayuda, gritará, díra: aquí yace esta alma encadenada. Nadie podrá siquiera percibirla. Casi sin salida, se quedará en las frías tinieblas, para un día despertar y ser el olvido en persona, mientras tanto, seguirá siendo nada más que eso; una pobre y triste figura desdibujada sedienta de clemencia.